LOS BEBÉS Y LA NATACIÓN – Diversión en el elemento agua
Juegue y disfrute al máximo con su bebé en el elemento líquido. El contacto corporal a flor de piel entre usted y el más pequeño de la casa hará que viva momentos inolvidables. El agua le ofrece múltiples sensaciones y experiencias didácticas.
Máxima diversión para padres y bebés
Padres e hijos viven unos momentos de entrañable vida en común y de divertido juego compartido. Un momento inolvidable es cuando el bebé, que apenas gatea, pasa con una sonrisa nadando delante de sus papás o mamás. Es difícil decir en qué cara se refleja más orgullo, si en la del niño o en la de su acompañante.
¿Qué es la natación de los bebés?
La natación de los bebés es el contacto lúdico de los bebés con el elemento agua a una temperatura de ésta alrededor de los 34° C.
¿Cómo hay que hacerlo?
En la natación del bebé el pequeño no tiene que aprender a nadar, sino simplemente disfrutar en el agua con sus padres y otros niños. Al principio meteremos al niño en el agua con mucho cuidado y poco a poco para que no se asuste. En los cursos de natación de bebés se enseña a los padres formas de cogerlos y aguantarlos que sean seguras y al mismo tiempo permitan al niño tener un gran margen de libertad de movimiento. Con distintas técnicas se deslizará suavemente al niño por el agua, dejándole que flote, chapotee o juegue con otros niños. Por razones de higiene, habría que poner a los niños un pañal especial de agua que encontrará en los establecimientos de deporte especializados.
¿Cuáles son las ventajas de la natación de los bebés?
Un recién nacido ya conoce el elemento agua del seno materno y por eso en seguida se encontrará a gusto en el agua. Por otro lado, el contacto con el agua beneficia de forma positiva el desarrollo corporal. Muchos movimientos que fuera del agua no se pueden realizar hasta mucho más tarde, dentro de ella son posibles de inmediato, ya que el niño apenas percibe el peso de su propio cuerpo. Además, el estrecho contacto entre padres e hijos favorece el crecimiento espiritual y hace que la confianza mutua sea mayor. Por otro lado, los nuevos estímulos potencian la receptividad de los niños.
Las condiciones físicas del agua pueden estimular ya a una edad muy temprana el desarrollo motor del niño. En este sentido, serán de mucha utilidad las aletas, tablas y otros elementos de impulsión. En los cursos pondrán a su disposición estos objetos de ayuda y si no, también se pueden comprar.
Gracias al contacto más estrecho con otros niños y padres, también se potencia el desarrollo social. Por otro lado, la presión del agua sobre el cuerpo estimula la circulación y respiración y fortalece la musculatura. El agua actúa sobre todos los sistemas del organismo, potencia la habilidad de movimiento y mental del bebé. Encontrarse en el medio acuático aumenta la sensación de bienestar y la capacidad de coordinación y concentración.
Lógicamente, puede seguir aplicando en su propia piscina las técnicas aprendidas en los cursos de natación de bebés.
¿A partir de cuando se pueden bañar?
Con la experiencia se ha visto que las reacciones y manifestaciones de los bebés de cinco semanas demuestran que ya están preparados para familiarizarse con el elemento agua.
Resultados:
Los bebés y los niños que se mueven con frecuencia en el agua se desarrollan especialmente bien y, desde el punto de vista de la salud, son extremadamente estables. Gracias al estado de mayor desenvoltura y relajación, se refuerza con eficacia la relación entre padres e hijos.
