AQUA-CYCLING: lo último en deportes acuáticos
Aquafitness es la palabra de moda de los últimos tiempos. Y es que lo que se practica “en tierra” también se prueba en el agua. Después del footing y los aparatos sale a flote un nuevo ejercicio en el agua: la bicicleta, conocida en los círculos especializados como aqua cycling.
El aqua cycling combina los principios de la bicicleta tradicional con los efectos beneficiosos y agradables del agua.
Mejora de la capacidad cardiovascular
El aqua cycling mejora la capacidad cardiovascular y fortalece la espalda, vientre, piernas y trasero. Al tratarse de un entrenamiento continuado efectivo que mejora tanto el bienestar físico como el psíquico, el aqua cycling es el deporte ideal para el propietario de una piscina.
Ir en bicicleta acuática
Los ejercicios de bicicleta clásica los conocemos básicamente del gimnasio: cantidad de bicicletas dispuestas en forma de círculo, con el entrenador delante dando indicaciones al ritmo de una música bien marchosa. Los ejercicios simulan trayectos de montaña y de valle, y los participantes pedalean sentados y de pie... Sin embargo, este deporte no está indicado para todo el mundo, ya que las articulaciones deben soportar mucha carga.
Ahora bien, basta con “trasladar” esta bicicleta al agua para que la cosa cambie considerablemente. El efecto del agua hace que los movimientos sean especialmente cuidadosos y que resulten más divertidos. Para esta práctica se han ideado una bicicletas acuáticas especiales de unos 20 kg de peso y hechas con acero de pulido electrolítico, para que no se oxiden en el agua. “La bicicleta acuática es ideal para cualquier persona”, explica Michael DeToia, director general de la academia DEHAG. Como formador de entrenadores de aqua cycling, sabe bien lo que dice: “La gran ventaja es que la bicicleta acuática entusiasma tanto al deportista de alto rendimiento como al principiante. La resistencia puede ajustarse individualmente y según la posición de los pedales se trabajan diferentes partes del cuerpo. Si a ello añadimos los brazos, reforzamos a la vez la musculatura del vientre, la espalda y el tronco.”
Los movimientos naturales en el agua protegen las articulaciones y descargan la columna vertebral. Se evitan las caídas, golpes y los movimientos bruscos. Por eso el aqua cycling también resulta ideal en la rehabilitación y en el desarrollo suave de la musculatura, después de una lesión o en las afecciones discales.
Otro efecto positivo del entrenamiento continuado es que desaparecen los cúmulos adiposos. El agua, elixir de la vida, con ese “masaje submarino” actúa beneficiosamente en la piel, tejidos y músculos. Activa la circulación de la piel y la vuelve más tersa, y estimula la depuración de los tejidos.
Cómo funciona: La profundidad óptima del agua para practicar el aqua cycling es entre 120 y 145 cm. La temperatura ideal del agua está entre los 26 y los 32 grados. Ajustar correctamente la bicicleta en el borde de la piscina, cogerla por el asiento y el manillar e introducirla en el agua. Una vez que la bicicleta se haya sumergido lentamente hasta llegar al suelo ya estará lista para usar. ¡A montar y pedalear! No solo suena fácil sino que además lo es. El entrenamiento puede empezarse a buen ritmo, y la intensidad debe decidirla cada uno según sus necesidades.
El precio de una bicicleta oscila entre los 990 y los 1.800 euros. Para obtener más información sobre las diferencias en el equipamiento y otros complementos puede consultar la página web de DEHAG (www.dehag.de), suministrador de aparatos de deporte y complementos de fitness. Quien primero desee probar el aqua cycling, puede consultar la oferta de los diferentes centros. Muchas ciudades tienen gimnasios municipales que ofrecen clases de esta disciplina como, por ejemplo, Frankfurt, Hamburgo, Karlsruhe, Colonia, Mannheim, Munich y Osnabrück, entre otras.


